Esta es una historia con final feliz

Esta es una historia con final feliz, quiero dejarlo claro desde el principio porque cuando yo leía experiencias de otras personas en mis peores momentos siempre iba al final del relato para descubrir cómo terminaba. Mi final feliz tiene ahora cuatro meses y puedo asegurar que todo lo que he pasado ha merecido la pena.

No voy a intentar convencer a nadie de que nuestros problemas al final son algo positivo pero sí que estoy segura de que nos enseñan muchas cosas y nos hacen disfrutar de los logros conseguidos de una manera muy especial.

Una de las cosas que he aprendido es que todos en la vida encontramos el camino corto para algunas cosas y el largo para otras pues, en nuestro caso, este es uno largo, a veces muy largo, tanto que puedes llegar a perder la esperanza en alcanzar la meta.

Otra de las cosas que he aprendido es que cuando tienes un problema, tienes que buscar una solución y reunir la fuerza suficiente para llevarla a cabo y para ello es indispensable encontrar en tu camino a las personas adecuadas.

En mi caso tuve un primer embarazo nada más desearlo, sin ningún problema, el primer mes que lo intenté. Desgraciadamente lo perdí a las doce semanas y mi mundo se vino abajo, nunca había sentido un vacío ni un dolor tan intenso y mi única esperanza era poder intentarlo de nuevo, cuanto antes, mejor.

Pasó el tiempo que me aconsejaron en el hospital y pensé que, con él, también había terminado mi calvario. Aprovechamos la primera oportunidad y esperé ansiosa la falta… pero no tuve la suerte de la primera vez, ni ese mes, ni el siguiente, ni el siguiente…. Mi calvario no había terminado, al contrario, acababa de empezar.

Aquí fui consciente del problema y busque la solución, fui a la clínica más “prestigiosa” y cara y me puse en tratamiento, nueve meses de hormonas, pinchazos, dos inseminaciones, cinco punciones con anestesia general, una in vitro y otra cancelada, la cara llena de granos, la tripa de moretones y el alma de tristeza.

Pues bien, haciendo cuentas y viendo el dineral que me había gastado sin ningún resultado, decidí intentarlo una vez más aunque ya estuviese con el agua casi al cuello en el banco.

Leyendo páginas en internet vi que pertenecer a ASPROIN proporcionaba descuentos en esta clase de tratamientos y solo por ese motivo, debo reconocerlo, decidí dar el paso, quizás el más importante de mi vida, en serio, porque fue el primer paso correcto para tener ahora en mis brazos al pequeño que es el centro de mi vida.

He de reconocer que ya me sorprendió mucho que tras enviar el formulario en internet me llamasen por teléfono inmediatamente, pero más me sorprendió que durante esa llamada se me dedicase todo el tiempo y atención que necesitaba, y lo necesitaba de verdad, porque llegados a este punto te cuesta compartir lo que sientes con tu familia, tus amigos e incluso con tu pareja.

La verdad es que tras esa llamada, me deshice de un gran peso y, a cambio, me volví a llenar de esperanza, comprendí que no era que mi problema no tuviese solución sino que no había dado con la solución adecuada.

Agradezco haber encontrado en mi camino a Encarnación de ASPROIN que fue mi confesora en aquel momento tan difícil.

Agradezco haber descubierto al Doctor Caballero que, en menos de dos meses, consiguió lo que yo ya casi creía imposible y que no sólo ha sido mi ginecólogo sino también mi psicólogo, mi confidente, mi apoyo…

Agradezco poder compartir ahora mi experiencia para que alguien que ya esté cansado la lea y decida, como yo lo hice en su día, seguir adelante.

Y cuando ese alguien tenga mucho sueño porque el suyo se haya hecho realidad y no le deje dormir… (Como es mi caso) agradecería que lo compartiese porque eso es lo que pretende ASPROIN que el camino sea más corto y más fácil y que el éxito de unos sea el aliento de otros para conseguir el objetivo más bello que existe…. “la vida”.

Mar