Publicaciones. Artículos Instituto Europeo de Fertilidad.

Pruebas diagnósticas

 

Te dirán dónde está el problema 

Las dificultades para concebir se diagnostican mediante pruebas que señalan dónde está  el problema. Se realizan a los dos miembros de la pareja y, aproximadamente, en un mes ya ofrecen los primeros resultados. Te hablamos de todas ellas, de cómo se realizan y de sus riesgos, si es que los tienen. 

Si llevas más de un año intentando, sin éxito quedarte embarazado (o seis meses si tienes más de 35 años), es el momento de ponerte en manos de un médico para determinar si tenéis algún problema de fertilidad. Piensa que este tipo de dificultades puede agravarse con el paso del tiempo, por lo que cuanto antes acudáis a la consulta de un especialista, mucho mejor.

El diagnóstico de la esterilidad se realiza después de llevar a cabo, tanto en el hombre como en la mujer, una serie de pruebas específicas, que te contamos a continuación con todo detalle gracias a la ayuda del Dr. Alfonso de la Fuente Hernández, director médico del Instituto Europeo de Fertilidad de Madrid. 

PARA LOS DOS:

Hay determinadas pruebas que se realizan a los dos miembros de la pareja, por eso conviene que, desde el principio, vayan juntos al médico. Son éstas: 

  • Historia clínica: Lo primero que hace un especialista cuando se acude a su consulta es “hacer una historia clínica detallada de la pareja, con especial hincapié en antecedentes familiares y/o personales de problemas de reproducción, alteraciones genéticas, malformaciones, etc.”, comenta el experto. Esta primera toma de contacto va a servir de orientación para hacer hincapié en determinadas pruebas, sobre todo si se detectan factores de riesgo en función del historial reproductivo de la pareja (abortos previos, problemas de relaciones sexuales…) o familiar (puesto que algunas patologías que dificultan la concepción pueden heredarse.
 
  • Analítica General: El médico pedirá una analítica para descartar que los problemas se deban a alguna alteración de la salud en general del padre o de la madre. Según el caso, mandará analizar unos u otros parámetros para descartar determinadas patologías.
 

PARA LA MADRE:

Al margen de las ya comentadas, y por este orden, la mujer es sometida a las siguientes pruebas diagnósticas para determinar si sufre algún problema reproductivo: 

  • Ecografía transvaginal: Tal como apunta el Dr. de la Fuente, “con ella se valora el aparato genital interno femenino”. Esta ecografía vaginal es más precisa que la abdominal, pues ofrece unas imágenes más nítidas y grandes de los ovarios y el útero. Además no precisa ninguna preparación, tal como tener la vejiga llena.
 
  • Estudio hormonal: Muchos de los problemas de esterilidad se deben a alteraciones hormonales, por eso esta prueba es particularmente importante. En concreto, se miden los niveles en sangre de la hormona folículo estimulante (FSH),  hormona luteinizante (LH), estradiol, prolactina, testosterona y progesterona. Cada una tiene un papel determinado, tanto en el ciclo menstrual como en la gestación, por lo que, teniendo en cuenta cada caso concreto, el médico puede centrarse en alguna de ellas.
 
  • Histerosalpingografía: “Es la prueba que podría considerarse más agresiva de las que pedimos, pues precisa de la inyección de contraste por vía vaginal a través de la cerviz, para rellenar la cavidad uterina y el interior de las trompas”, señala el experto. Gracias a ella puede saberse si hay alguna obstrucción o alguna dilatación anómala. No hace falta ingresar en el centro sanitario para realizarla, y puede causar molestias abdominales, que remiten en poco tiempo.
 
  • Laparoscopia: Sirve para visualizar los genitales externos y determinar si hay daño en útero, trompas, ovarios, pared pélvica o tejidos. Suele hacerse con anestesia general, introduciendo el laparoscopio (un instrumento óptico que incluye una fuente de luz). Se hacen dos tipos de incisiones: bajo el ombligo y bajo la línea del vello púbico, de las que no quedan cicatrices. Dependiendo de la clínica, la mujer debe ingresar o no. Puede causar molestias durante el primer día.
 

PARA EL PADRE

Las pruebas dirigidas al  hombre son mucho menos numerosas y mucho menos molestas. Suele reducirse a la realización de “un seminograma o análisis seminal completo en el que se valora el número, movilidad y normalidad morfológica de los espermatozoides”, apunta el Dr. de la Fuente. El varón debe obtener, mediante masturbación, una muestra de semen, que quedará depositada en un recipiente estéril. Si no está en la clínica, debe entregarla en menos de una hora para ser analizada. Los resultados del seminograma pueden variar en función de algunas circunstancias externas (estrés, alcohol, calor, tabaco…) por lo que se suele pedir más de uno para valorar los resultados. Por lo general, hasta que no se hacen dos, los médicos no toman como concluyentes sus valores, pues hay muchas alteraciones ocasionales.

En cualquier caso se aconseja tomar la muestra tras unos días de abstinencia sexual (unos tres o cuatro), pues el estudio es así más fiable. 

4 PREGUNTAS CON RESPUESTA

El Dr. Alfonso de la Fuente, director médico del Instituto Europeo de Fertilidad resuelve tus dudas: 

1.- ¿Tienen riesgo estas pruebas?: “Excepto la histerosalpingografía, que es una prueba de gran fiabilidad, pero que intentamos evitar si con el resultado pensamos que no nos va a variar el plan de tratamiento, el resto de pruebas no supone riesgo para la pareja. 

2.- ¿Hay alguna contraindicación a la hora de realizarla?: “Sí. En los casos en que hay una patología ovárica o tubárica, pues entonces la inyección de contraste de la histerosalpingografía puede suponer un riesgo de infección abdominal que complique la situación”. 

3.- ¿En cuánto tiempo están los resultados?: “Varía dependiendo del centro donde se realicen. El tiempo mínimo será de un mes, teniendo en cuenta que se deben realizar en momentos determinados del ciclo menstrual de la mujer”. 

4.- ¿Cuánto cuesta el estudio?: “El estudio básico completo suele costar en torno a los 600€, aunque va