La maternidad se retrasa en España: más
mujeres optan por congelar sus óvulos
para decidir cuándo ser madres
Factores económicos, sociales y laborales impulsan una tendencia
global: la edad del primer hijo supera ya los 31 años en los principales
países de la UE
28 de mayo de 2025.- La maternidad está experimentando una transformación profunda
en Europa. Cada vez más mujeres eligen posponer el momento de tener hijos, una
tendencia impulsada por cambios en los estilos de vida, el mercado laboral y las
estructuras familiares. Sin embargo, esta elección conlleva también nuevos retos
médicos y biológicos.
La edad media para tener el primer hijo supera ya los 31 años en países como España
(31,6), Italia (31,8) o Irlanda (31.6), según datos de Eurostat. Esta evolución está
estrechamente ligada a la búsqueda de estabilidad económica, el desarrollo
profesional y la limitada disponibilidad de políticas efectivas de conciliación entre
trabajo y vida familiar.
En España, la edad en la que las mujeres tienen su primer hijo está por encima de la
media europea (31,1). De hecho, el 39,8% de los nacimientos registrados en 2024 son
de madres mayores de 35 años. Además, según datos del Instituto Nacional de
Estadística (INE), la tasa de fecundidad se situó en 1,19 hijos por mujer en 2023, una
de las más bajas de la UE y lejos del nivel de reemplazo generacional (2,1).
Por otro lado, los expertos en fertilidad de Instituto Bernabeu estiman que cerca del
20% de las parejas en edad reproductiva tienen problemas de fertilidad. Actualmente,
la medicina reproductiva ayuda a un número destacado y creciente de personas que
desean tener un hijo y no lo consiguen de manera natural. Cada año se realizan más
de 167.000 ciclos de fertilidad, según los últimos registros de la SEF, situando al país
como líder europeo en este campo y representando casi el 12% de los nacimientos en
España.
Un estudio reciente de la Unión Europea identifica cuatro factores clave que explican
el descenso de la natalidad en el continente:
1. Inseguridad económica: El desempleo masculino y la precariedad laboral
femenina correlacionan con menores tasas de fertilidad.
2. Conciliación insuficiente: El acceso limitado a servicios de cuidado infantil de
calidad frena las decisiones reproductivas.
3. Apoyo económico reducido: Las ayudas directas, como permisos
remunerados o transferencias financieras, tienen un efecto limitado.
4. Factores personales: La edad, el nivel educativo y las expectativas sobre la
maternidad influyen de forma decisiva.
El papel de la medicina reproductiva
El retraso en la edad materna plantea nuevos desafíos médicos. A medida que avanza
la edad, disminuyen la cantidad y calidad de los óvulos, lo que puede dificultar la
concepción y aumentar los riesgos durante el embarazo. “A partir de los 35 años, la
reserva ovárica de la mujer desciende de forma significativa, lo que afecta a su
capacidad de concebir de manera natural”, señala la Dra. Alicia Herencia, ginecóloga
especialista en medicina reproductiva y coordinadora de la unidad de criopreservación
de ovocitos de Instituto Bernabeu. “Por eso es clave que las mujeres cuenten con
información precisa y conozcan las opciones médicas que les permiten conservar sus
óvulos a tiempo, en el momento de mayor calidad”.
Entre estas opciones, la criopreservación de ovocitos se ha consolidado como una
alternativa cada vez más demandada. Este procedimiento permite guardar los óvulos
para su uso en el futuro, incrementando las posibilidades de muchas personas de
concebir con sus ovocitos más allá de lo que dicta el denominado reloj biológico.
“Desde el inicio de la pandemia hemos observado un crecimiento sostenido en la
demanda de este tratamiento, que se ha triplicado en apenas unos años”, añade la
Dra. Herencia. “Esto refleja una mayor conciencia sobre la importancia de planificar la
maternidad con tiempo, en función de nuestras necesidades individuales”.
Historias personales: decidir con libertad
Paula, una mujer de 34 años residente en Madrid, optó por congelar sus óvulos tras
una conversación con amigas. “La reserva ovárica me estaba bajando y todavía no
había decidido si quería ser madre. Guardar mis ovocitos me da libertad para decidir
más adelante”.
El fenómeno no se limita a Europa. Linda, una profesional de 38 años de California,
decidió viajar a España para someterse al tratamiento tras conocer los altos costes y
limitaciones de acceso en su país. “Soy consciente de que he dedicado gran parte de
mi vida a mi carrera y al crecimiento personal. No quería que el tiempo decidiera por
mí si podía o no ser madre. Informarme sobre la medicina reproductiva en España me
dio una nueva perspectiva: son profesionales y sus resultados y el trato humano que
recibí que me hizo sentir en buenas manos. Hoy tengo la tranquilidad de haber tomado
una decisión por mí misma, sin presiones ni arrepentimientos. Eso es lo que más
valoro”.
Una decisión informada y libre
En un contexto de cambio demográfico y social, el acceso a información rigurosa y a
tratamientos médicos seguros permite que las mujeres puedan tomar decisiones
informadas sobre su maternidad. El retraso en la edad para ser madre ya no es una
excepción, sino una realidad creciente que impacta en la ciencia, las políticas públicas
y la vida personal. En este nuevo escenario, la medicina reproductiva contribuye a que
la maternidad sea, ante todo, una elección libre.