Todos los nombres de las personas, clínicas o doctores utilizados en las cartas abiertas,
Afortunadamente todo salió bien. Os envío mi testimonio para que sirva de ayuda
Muchas gracias por vuestro trabajo y por estar ahí para apoyarnos en el proceso.
“Hoy escribo estas líneas, pensando lo afortunada que soy y aún trabajando en creerme que por fin he conseguido lo que tanto ansiaba, mientras doy el pecho a mi esperado bebé.
Lo hago felizmente mientras me cueste creerme que él ya esté aquí conmigo, completamente sano, que esté realmente por fin en casa…
El camino no ha sido fácil para llegar a este momento…del que hablo es de mi precioso segundo hijo.
Algunos pensarán, ¡qué afortunada, si ya tenía un hijo antes, no puede quejarse de nada!”, pero el camino para lograrlo ha sido muy difícil.
Mi primera hija nació fruto de un proceso de FiV en la Seguridad Social. He sido una de las afortunadas de poder tener una hija sin gastarme una millonada en el intento.
Por esa parte, he ahorrado mucha carga psicológica y económica, pero también pasé por un duro proceso, al ser una completa ignorante de que por no poder tener hijos de manera natural y al hacerme un tratamiento de FIV, iba a quedarme embarazada al primer intento…
En mi caso tuve 4 embriones de supuesta alta calidad y tuve que esperar varios meses y tres negativos para llegar a la última transferencia y por fin poder sonreír mirando el dichoso palito, mirando con miedo el ansiado resultado de una Beta positiva.
Eso no se consiguió sólo gracias a los ginecólogos expertos en reproducción asistida de la seguridad social, ni únicamente gracias a los genetistas, se consiguió también gracias a mi misma, que luché, que me informé y que tomé decisiones certeras y a tiempo que me ayudaron a obtener esa beta.
Me puse a investigar muchas cosas, busqué grupos de apoyo en aplicaciones donde muchos de los testimonios eran sobre cómo habían mantenido relaciones y lo rápido que se habían quedado embarazadas… y ahí empecé a darme cuenta de que este mundo llamado infertilidad, es más grande y multitudinario de lo que pensaba, con gente muy bonita que me abrió su corazón y sus experiencias.
Entonces también es cuando aprendí a leer y escuchar muchas cosas sobre inmunología y sobre medicamentos y tratamientos que al principio me parecían una locura.
¿Administrarse heparina y ciertos medicamentos porque sí durante todos los días? Al principio pensaba que no tenía ni pies ni cabeza, pero tras tantos negativos con embriones de buena calidad y mi edad de 30 años, ya me daba igual probar eso, si para conseguir mi bebé tenía que hacerlo.
¡Qué ingenua cuando pensaba que nada más llegar a la consulta de reproducción asistida iba a quedarme embarazada a la primera! Lo que no sabía era que iba a ser el principio de un largo camino y de un millar de pinchazos, pruebas, incertidumbre y una montaña rusa de sentimientos. Pero mi enfoque seguía siendo el mismo, quería conseguir ser madre sí o sí.
Y gracias a la medicación inmunológica que decidí tomar, pautada de manera muy diferente por expertas con grandes diferencias, a mi pequeña luchadora que salió de una amenaza de aborto dolorosa y al grupo de apoyo online de las que hoy ya puedo llamar amigas, mi hija está conmigo durmiendo en la habitación de al lado.
Difícil fue el proceso en general que tuve, los miedos de no poder ser madre venían a mi mente constantemente…aún recuerdo cuando me desperté de la anestesia y mirando un cuadro de un óvulo y me puse a llorar desconsoladamente, pensando por qué me había tocado a mí siendo tan joven.
Tres años felizmente estuve disfrutando de mi hija única, hasta que las ganas de darle un hermano o una hermana, empezaron a brotar en mí. Aunque para mí ella había sido un milagro y daba gracias por haber sido finalmente afortunada y tenerla, empecé a pensar que quería dejarle a alguien que le acompañara en todos los momentos de su vida. Esa idea no paraba de resonar en mi cabeza cada vez que la veía jugar.
Y así empezaron mis ganas de comenzar de 0 en el camino de la reproducción asistida, ya que no tenia ningún embrión más criopreservado.
Ya mi mente estaba enfocada en un segundo hijo. Las personas que me estén leyendo quizás vuelvan a pensar de nuevo que si ya tenía una hija, tenía que haberme conformado y no pretender que sucedieran dos milagros, que para mí, es lo que son…dos grandes milagros.
Empezamos con la búsqueda de clínicas de reproducción y por lo tanto, a ser conscientes del coste que tiene este tipo de tratamientos y nos decidimos por una de ellas. Otra vez de nuevo millones de analíticas, de pinchazos y de emoción contenida.
Estábamos contentos porque la estimulación iba muy bien, nos decían que al llevarla en clínica privada era más controlada y por lo tanto tendría mejores resultados. Además, la doctora que nos llevaba en consulta, se llamaba como mi hija, así que inocentemente todo apuntaba que iba a salir bien de nuevo. Y así parecía que iba a ser, conseguimos muchísimos embriones, estábamos felices por el resultado, conseguimos tantos que pensábamos que si no era a la primera transferencia, a la segunda lo conseguiríamos.
Nos sugirieron no hacerles el estudio de DGP (Diagnóstico Generico Preimplantacional) a los embriones, por esos mismos motivos y por los que una y mil veces hemos escuchado: “sois jóvenes, no se recomienda”. Aún así, decidimos hacer ese estudio y menos mal que así fue, ya que nos ahorramos 5 transferencias negativas, con todo lo que eso conlleva…
Sin embargo, aún haciendo la DGP a los embriones, hemos tenido que pasar por dos abortos en semana 9, de los cuales uno tenía latido y otro no se desarrollaba correctamente, dos abortos bioquímicos y una Beta negativa.
Esto se escribe rápido, pero pasar por ello, no es nada fácil, nada fácil es ilusionarte creyendo que va a ir de maravilla y hasta ilusionarnos buscando nombre para el pequeñín que iba a llegar mientras la vida quiso que viviéramos a la vez que el aborto, el embarazo de una familiar cercana que también tuvo su positivo en el mismo ciclo que lo tuvimos nosotros a través de Fiv.
Vivir ese embarazo teniendo que abortar al nuestro, ha sido triste y duro, también lo ha sido el meterse en quirófano para abortar con una hija que jugaba mientras en el colegio, o abortar en casa con lo que eso conlleva, con mi hija queriendo entrar en el baño preguntándome qué me pasaba y porqué mamá sangraba tanto.
Debido a los resultados, tuvimos que cambiar de rumbo y pese de nuevo a la incertidumbre y a un gran esfuerzo económico de nuevo, hicimos dos ciclos más de Fiv, de los cuales conseguimos un único embrión tras el estudio de DGP, al que llamaban “mosaico”.
Había escuchado algún caso de mosaicismo con buen resultado, pero no estaba informada del todo sobre ello. Ahí empezaron las dudas de nuevo con ilusión, ilusión de que ese mosaico varón se quedara conmigo para siempre.
Hicimos estudio de ADN fetal y respiramos un poco más tranquilos al saber que estaba aparentemente sano.
En una de las ecografías de la semana 10, una ginecóloga me dijo con toda seguridad…”tranquila, si ha llegado hasta esta semana, va a ir hacia delante” y yo salí contenta con aquellas palabras pero sin creerla del todo y realmente hasta que no tuve a mi niño en brazos, no la creí del todo…Había vivido demasiadas cosas ya como para confiar en que fuera bien y sin embargo, ella llevaba razón.
Así que en mi caso, después de cuatro ciclos de Fiv y tras 10 transferencias, el resultado han sido mis dos maravillosos hijos, unos niños rubios, preciosos, amados y deseados a quienes siento parte de mi.
Como decía, me considero muy afortunada, ya que he conseguido ser madre incluso por segunda vez, además con gametos propios. Yo espero que mi experiencia sirva para empujar aún más a todas las valientes que os habéis embarcado en este mundo para conseguir vuestros sueños.
Al final del camino hay una experiencia maravillosa.
Y lo que realmente nos queda seguro al final de este camino, sea cual sea el resultado, es una guerrera interior con armadura a la que tenemos que amar incondicionalmente.
Muchas gracias por vuestro trabajo y por estar ahí para apoyarnos en el proceso.
Laura.”