Esperanza para la fertilidad

By 17/08/2014Publicaciones

Un equipo de investigadores estadounidenses logra fabricar espermatozoides a partir de células madre obtenidas de la piel de hombres cuyos gametos nunca llegaban a madurar
La solución a los problemas relacionados con la incapacidad de algunas personas para generar las células sexuales necesarias en la reproducción podría estar en el propio ser humano. Así, según los resultados de una investigación realizada por expertos de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Montana y la de Stanford, ambas en Estados Unidos, publicados ayer en la revista especializada Cell Reports, las células madre fabricadas a partir de la piel de hombres infértiles producen otras germinales primordiales -esto es, las que, normalmente, se convierten en espermatozoides-, al ser implantadas en el sistema reproductivo de ratones.
En este estudio, los hombres infértiles analizados tenían un tipo de mutación genética que les impedía generar gametos maduros, una condición llamada azoospermia. Los científicos sugieren que esos varones tuvieron células germinales en sus primeros años de vida, pero que las perdieron a medida que maduraban hasta la edad adulta.
Sin embargo, aunque los investigadores fueron capaces de crear espermatozoides a partir de hombres infértiles, sus células madre generaron muchas menos progenitoras de esperma que las de los varones sin las mutaciones, por lo que este estudio proporciona un patrón útil y necesario para conocer las primeras etapas de la reproducción humana.
«Vimos una mejor diferenciación de las células germinales en este modelo de trasplante de lo que habíamos visto nunca», mantuvo la doctora Renee Reijo Pera, exdirectora del Centro de Stanford para la Investigación y la Educación de Células Madre Embrionarias. «Estamos sorprendidos por la eficacia. Nuestro sueño es utilizar este modelo para hacer un mapa genético de la diferenciación de las células germinales humanas, incluyendo algunas de las etapas más tempranas», adelantó.
A diferencia de muchos otros procesos celulares y fisiológicos, la reproducción humana varía de forma significativa de la de los animales de laboratorio comunes, como los ratones o las moscas de la fruta. Por otra parte, muchos pasos clave, al igual que el desarrollo y la migración de las células germinales primordiales a las gónadas, ocurren en cuestión de días o semanas de la concepción.
La investigación utilizó muestras de piel de cinco hombres para crear lo que se conoce como células madre pluripotentes inducidas, que se asemejan mucho a las embrionarias en su capacidad de convertirse en casi cualquier tejido en el cuerpo. Tres de los varones portaban un tipo de mutación en su cromosoma Y conocida por evitar la producción de esperma y los otros dos eran fértiles.
Las células germinales procedentes de las madre dejaron de diferenciarse en los ratones antes de que se produjeran los espermatozoides maduros (probablemente debido a las diferencias significativas entre los procesos reproductivos de los seres humanos y roedores), independientemente del estado de fertilidad de los hombres a partir de los cuales se derivaron. Sin embargo, el hecho de que las obtenidas de hombres infértiles pudieran dar lugar a células germinales, fue una sorpresa.
EN LA INFANCIA. La investigación anterior en ratones con un tipo similar de infertilidad evidenció que, a pesar de que tenían células germinales de recién nacidos, estas se agotaron rápidamente. No obstante, los hallazgos de Stanford sugieren que los varones infértiles pueden haber tenido, por lo menos, un par de ellas en funcionamiento de recién nacidos o bebés.
Además, aunque hay que analizar más esta cuestión, la recolección y la congelación de algunos de estos tejidos de jóvenes que se saben que tienen este tipo de mutación, puede darles la opción de tener sus propios hijos más tarde, según los investigadores.
«Este estudios proporciona un paso emocionante e importante hacia una prometedora terapia con células madre en el tratamiento de la azoospermia, la forma más grave de infertilidad masculina», subrayó Michael Eisenberg, profesor asistente de Urología de la Universidad de Stanford.

 

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