¿Ha creado Francia espermatozoides de laboratorio?

Un grupo de científicos franceses ha presentado en rueda de prensa lo que sería el primer logro para crear espermatozoides en el laboratorio a partir del tejido testicular. El hecho de que no se hayan dado a conocer los detalles en ninguna revista médica y que exista detrás una empresa que ha patentado el método ha despertado algunas suspicacias entre sus colegas del resto del mundo.

De hecho, la prensa francesa no ha tardado en hacerse eco de las dudas que ha generado el anuncio de la empresa Kallistem, pese a que los trabajos se han llevado a cabo en la Universidad de Lyon y un centro del CNRS (el equivalente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, en España).

Según han explicado Philippe Durand y Marie Hélène Perrard, empleando muestras de tejido testicular humano fueron capaces de aislar los llamados tubos seminíferos, en los que se lleva a cabo la espermogénesis (la producción de espermatozoides en el interior de los testículos). Posteriormente, y empleando como medio de cultivo el quitosán (una sustancia presente en la cáscara de algunos crustáceos), fueron capaces de replicar en el laboratorio el proceso completo hasta generar espermatozoides.

Sin embargo, de momento no han respondido algunas cuestiones claves para valorar mejor su hallazgo. Ni qué tipo de infertilidad padecían los varones a los que se extrajo tejido (cuyo número tampoco se ha precisado), ni si han evaluado las características del esperma obtenido. Preguntado por este periódico, el doctor Durand se ha remitido a la rueda de prensa celebrada en Lyon y se ha negado a responder ninguna pregunta adicional.

Como explica el doctor Ferrán García, jefe de Andrología del Institut Marqués de Barcelona, el problema del hallazgo es la falta de información científica sobre el procedimiento, puesto que éste no se ha publicado aún en ninguna revista médica. Unas cautelas que varios de sus colegas franceses han expresado también en la prensa gala. Como apunta por su parte Luis Bassas, jefe de Andrología de la Fundación Puigvert, es posible que los autores estuviesen esperando a tener la patente para publicar.

En principio, «y asumiendo que fuese verdad», el doctor García aclara que tampoco ésta sería una solución universal ni mágica para la infertilidad masculina. De hecho, explica, algunos varones con azoospermia carecen de las células precursoras necesarias para producir espermatozoides, por lo que este método no sería útil en este porcentaje de pacientes.

En cambio, el andrólogo español sí considera que la capacidad de producir espermatozoides en el laboratorio podría ser más útil para niños y jóvenes que se vana someter a un tratamiento contra el cáncer que probablemente les dejará estériles. «En niños y prepúberes, aún no hay espermatozoides, pero sí están esas células precursoras [que serán las que los fabricarán una vez lleguen a la adolescencia]», explica el andrólogo.

Si el método presentado en Francia pudiese replicarse en otros laboratorios, apunta, podría conservarse tejido de los testículos de estos chicos mediante una sencilla biopsia y, en el futuro, cuando deseen ser padres, reimplantárselo in vivo o generar espermatozoides in vitro a partir de su muestra congelada.

Aunque como advierte su colega, el doctor Bassas, la prueba de esos espermatozoides creados en Francia para ensayos en humanos va a conllevarmuchos problemas éticos y de seguridad. «En nuestro país y en muchos otros no se puede crear un embrión sólo para ver qué pasa y desecharlo. ¿Quién se va a atrever a usar esos espermatozoides?», se pregunta.

Laboratorios de todo el mundo llevan años tratando de obtener esperma de manera artificial para resolver los problemas de infertilidad de millones de varones en todo el mundo, para quienes la ciencia aún no ha sabido poner remedio.

En el caso de las niñas -también tratadas con quimioterapia y radioterapia a edades jóvenes-, la congelación de tejido ovárico sí es un método ya demostrado y ampliamente utilizado para permitirles ser madres en el futuro. Sin embargo, en el caso de los varones, aún queda por ver que reimplantarles su propio tejido testicular en el futuro pueda volver a poner en marcha su fábrica natural de espermatozoides.

FUENTE: ELMUNDO.ES