Infertilidad: ¿causas psicológicas?

By 05/02/2015Publicaciones

¿Pueden tener una causa emocional los problemas de fertilidad? En muchas ocasiones, cuando una pareja tiene dificultades para concebir, escuchamos decir que el estrés y la ansiedad que les genera la espera, mes tras mes, lo único que hace es complicar aún más la situación. Pero, ¿es cierto?

No parecen existir estudios científicos que nos permitan afirmar con rotundidad que esto es así. Sin embargo, sí que se ha observado de forma empírica que hay una relación importante entre trastornos emocionales e infertilidad.

 

[Img #112357]Desde el punto de vista biológico, las investigaciones han demostrado que una fuerte carga emocional que no sepa manejarse sí puede afectar a la fertilidad, por ejemplo, causando irregularidades en la menstruación (o incluso ausencia de ésta), interfiriendo en el transporte de los óvulos, alternando el fluido uterino, disminuyendo el volumen y/o concentración de esperma, etc.

 

Hasta aquí, parece estar bastante aceptada la fuerza que lo psicológico tiene sobre los procesos biológicos y fisiológicos del organismo. Ahora bien, basándonos en las evidencias obtenidas en intervenciones psicoterapéuticas con parejas a las que les cuesta concebir un bebé, vislumbramos datos que nos hacen ir un poco más allá, haciéndonos pensar que los problemas de fertilidad pueden ser, en muchos casos, el síntoma de una disfunción emocional en la pareja o en alguno de los miembros de ésta. Como por ejemplo:

 

  • Parejas incapaces de concebir, que arrastran problemas afectivos y de comunicación. Una vez se separan y rehacen sus vidas, pueden tener hijos sin problemas con sus  nuevas parejas.
  • Mujeres con varios abortos espontáneos en los dos primeros meses de gestación que acuden a terapia y ellas mismas relacionan su problema con la inseguridad y desprotección que sienten junto a sus parejas.
  • Mujeres con dificultades para concebir y, a lo largo del proceso terapéutico, relacionan su problema con un entorno familiar que constantemente les envía mensajes negativos, más o menos encubiertos, sobre su capacidad para criar a un hijo. (“¿Y tú te lo has pensado bien? Ah, no sé, me sorprende, simplemente”. “Con lo que tú te preocupas por todo, no sé cómo vas a sacar a un niño para adelante”. “Al niño tendré que criarlo yo, porque con lo egoísta que tú has sido siempre no sé cómo vas a estar ahora pendiente las veinticuatro horas de otra persona”).
  • Hombres con problemas para concebir que, desde siempre, se han sentido “poca cosa”, infravalorados, inútiles, etc.

 

Éstos son sólo algunos casos que nos invitan a los psicoterapeutas a trabajar en la dirección de descubrir qué hay detrás de esos problemas de fertilidad sin una causa médica. Cada vez más, parece que vamos aceptando que no podemos diferenciar entre mente y cuerpo, sino que somos un todo completo interrelacionado entre sí.

 

[Img #112358]Los factores psicológicos juegan un papel crucial en la concepción. Los seres humanos vivimos emociones muy complejas que aún no hemos sido capaz de descifrar en su totalidad, emociones que pueden afectar hasta ese punto tan profundo de la feminidad y la masculinidad, haciéndonos cuestionar los principios que nos hemos creado sobre nuestra propia sexualidad, sobre la autoimagen, sobre nuestra valía.

 

En algunos países ya existen centros de medicina reproductiva que han tomado la decisión de iniciar programas de apoyo terapéutico a las parejas que acuden con el propósito de hacer más completa la intervención y detectar todos los posibles factores que pueden estar influyendo en el problema, como son los emocionales.

 

El dolor de la infertilidad es una herida, en muchos casos muy profunda, que puede perdurar toda la vida. Si queremos, podemos aprovecharla como un camino para descubrirnos y trabajar nuestros recursos personales a nivel psicológico.

Fuente: Huelva24.com

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