La utilización de hormonas en los tratamientos de reproducción asistida

La utilización de hormonas en los tratamientos de reproducción asistida

El miedo a la utilización de hormonas es una cuestión común en todas las mujeres que se someten a tratamientos de reproducción asistida. Entender qué función tienen estas hormonas, por qué debemos utilizarlas en los tratamientos de fertilidad y qué cambios pueden producir en nuestro organismo es fundamental para liberarnos de ese temor tan frecuente que acompaña al término “tratamiento hormonal”.

Tratamientos hormonales

Los medicamentos utilizados para el plan terapéutico en reproducción suelen estar compuestos por hormonas, y éstas son necesarias, por una parte, para suprimir la propia actividad ovárica durante el ciclo (se trata de que los ovarios no se pongan a trabajar “por su cuenta”), y, por otro lado, para desarrollar el crecimiento folicular múltiple controlado, así como también producir la liberación del óvulo en el momento oportuno.

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¿Qué hormonas utilizan en un tratamiento de reproducción asistida?

La medicación utilizada durante el proceso de estimulación ovárica son hormonas llamadas gonadotrofinas . Entre ellas, una de las más utilizadas es la FSH (hormona estimulante del folículo). Esta se suele utilizar en la mayoría de las ocasiones, ya que es la responsable del reclutamiento y crecimiento de los folículos que contienen óvulos en las mujeres. La segunda gonadotrofina más utilizada es la LH (hormona luteinizante), que se combina con la FSH en determinados casos para conseguir una mayor respuesta folicular.

Al iniciar estos tratamientos el médico adaptará el tipo y la dosis de medicación al perfil de la paciente, y se irá ajustando a lo largo del tratamiento en función de la respuesta de los ovarios y de las analíticas de control que se van realizando.

¿Tienen efectos secundarios los tratamientos hormonales para reproducción asistida?

Estas hormonas, al igual que otras medicaciones (recordemos que cualquier medicamento, por inocuo que nos parezca, como por ejemplo la mayoría de los analgésicos que tomamos habitualmente, va acompañado de un amplio prospecto donde están descritos todos los efectos secundarios, interacciones, etc.), pueden presentar efectos secundarios ocasionales. Es el especialista de reproducción quien supervisará atentamente a las pacientes que estén bajo esta terapia, ajustando las dosis según sus objetivos.

Los efectos secundarios más frecuentes con el uso de gonadotropinas suelen ser: cefaleas, malestar gástrico, reacciones locales en la zona de administración y retención de líquidos, entre otros. Por lo general, la mayoría de las pacientes que utilizan esta medicación no notan más que molestias o dolores en la zona baja del abdomen, similares a las que tienen cuando ovulan o cuando tienen la menstruación. La duración del tratamiento de estimulación ovárica suele durar alrededor de diez días, aunque esto puede variar según el perfil de cada paciente. La vía de administración es mediante inyección subcutánea, que la propia paciente o su pareja puede realizar, en el abdomen o en los muslos. Los dispositivos de inyección son muy fáciles de utilizar, y las agujas son realmente finas y apenas producen molestias.

Aunque inicialmente afrontemos con temor el someternos a un tratamiento hormonal, debemos tener la tranquilidad de que éste será en todo momento supervisado y ajustado por el personal médico cualificado, y la confianza de que estas medicaciones nos ayudarán a conseguir el tan deseado objetivo de ser madre.

Fuente:Dra. Elizabet Henzenn,

Dra. Elizabet Henzenn,
Ginecóloga Experta en Reproducción Asistida.