Los problemas de fertilidad masculina son la causa de la mitad de los casos de infertilidad en la pareja

By 18/11/2014Publicaciones

Los problemas de fertilidad masculina son la causa de la mitad de los casos de infertilidad de las parejas por lo que el estudio del factor masculino sigue siendo imprescindible para diagnosticarlos, siendo el hombre el que debe implicarse tanto o más que la mujer en el proyecto reproductivo, según ha afirmado la subdirectora de la Clínica Tambre de Madrid, la doctora Rocío Nuñez.

Hoy en día existen pruebas sencillas como el seminograma que sirven para diagnosticar la esterilidad masculina y para evaluar el número, movilidad y morfología de los espermatozoides. Sin embargo, tal y como ha apuntado la experta, «estas pruebas deben ir acompañadas de una visita al andrólogo, es decir, un estudio completo del factor masculino, porque a veces descubrimos  otras patologías relacionadas, como infecciones o varices testiculares, que pueden tratarse con antibióticos, antioxidantes, etcétera y evitarían una técnica de reproducción asistida».

Puede darse el caso de que ningún tratamiento previo mejores la calidad del semen, o que por la edad de la mujer no haya tiempo para un tratamiento largo, por lo que en esta situación se puede recurrir a técnicas de reproducción asistida como la Inyección Intracitoplasmática (ICSI).

Por otro lado, existe el sistema Witness que se trata de un sistema de identificación por radiofrecuencia que permite tener un control exhaustivo de las muestras biológicas de cada paciente durante los procedimientos que se llevarán a cabo la clínica. Este sistema evita posibles errores de manipulación o identificación de las muestras, mediante un sistema de etiquetas y tarjetas identificativos individualizadas que son leídas automáticamente en cada paso de su proceso, confirmando en todo momento la identidad del paciente.

Otra de las incorporaciones en las técnicas de laboratorio para la reproducción asistida es el test Eeva (Early Embryo Viability Assessment), que identifica en el tercer día de cultivo ‘in vitro’ que los embriones tienen una mayor probabilidad de alcanzar un desarrollo óptimo, que unido al análisis morfológico aumenta la capacidad para generare un embarazo.

«El test Eeva efectúa una grabación de los primeros días de desarrollo embrionario ‘in vitro’ y, a partir de los datos obtenidos de estas imágenes, aplica un algoritmo que predice el potencial de cada embrión clasificándolo en tres categorías (alta, media o baja) según su probabilidad de implantación», ha explicado el doctor Enrique Olaya, del laboratorio de FIV de la Clínica Tambre.

Además, este test es una herramienta muy interesante para aquellas parejas que solo quieren optar a la transferencia de un único embrión, ya que facilita la selección del mejor de entre todos los disponibles. «La principal ventaja es la cantidad de información con que contamos para catalogar cada uno de los embriones que tenemos en cultivo», ha concluido el doctor Olaya.

Fuente: Canarias7.es

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