Un estadounidense descubrió que su hijo, era de su hermano gemelo que jamás llegó a nacer

By 28/10/2015Publicaciones

Tras someterse a una prueba de paternidad, un estadounidense descubrió con asombro que el padre de su hijo no era él, sino su hermano gemelo que jamás llegó a nacer. La historia suena increíble, digna de ‘Noticias del Mundo, aquel periódico lleno de reportajes de alienígenas y momias, pero es totalmente real.
Un estadounidense descubrió que su hijo era de su hermano gemelo que jamás llegó a nacer

Todo empezó cuando una pareja norteamericana decidió tener descendencia. Tras intentarlo durante meses, no fueron capaces de concebir. Así que se dirigieron a una clínica de fertilización. Allí, extrajeron el óvulo de la madre y esperma del padre. Realizaron la Fecundación In Vitro y, como es habitual, introdujeron el óvulo fecundado en el útero de la madre.

Nueve meses más tarde, el bebé vino al mundo. Y aunque estaba perfectamente sano, había algo raro en él: su tipo de sangre no coincidía con el de sus padres. Extrañados, los médicos recomendaron al padre que se sometiera a un test de paternidad para ver qué podía estar ocurriendo.

El hombre lo hizo, y los resultados fueron muy claros: él no era el padre de la criatura. Por si acaso, volvió a someterse a otra prueba. Y otra vez fue negativa.

Desconcertados, la pareja se dirigió a la clínica de fertilización, para saber si por un error técnico habían utilizado la muestra de Semen de otro paciente. Tras realizar una investigación interna, el centro negó la mayor: todas las muestras se destruyen una vez realizada la fecundación. Durante la época en la que ellos acudieron a la clínica, solo había otra pareja sometiéndose al mismo tratamiento, pero eran dos afroamericanos, así que el fallo quedaba descartado: el bebé era caucásico, como los padres.

Los doctores les dijeron que para salir de dudas se deberían someter a un análisis genético que determinaría de verdad qué grado de relación existía entre ellos y el niño. Y las pruebas fueron concluyentes: la madre era la verdadera, pero el padre no. Y un dato más. Parecía que el ADN del niño se asemejaba al del padre como si éste fuera en realidad su tío, pero no su verdadero progenitor.

Tras este hallazgo, los doctores hipotetizaron con que el padre tuviera en su interior dos perfiles genéticos distintos, una situación verdaderamente extraña. Tras analizarle, los resultados fueron negativos. Pero al analizar su semen, descubrieron algo asombroso: el 90 de los Espermatozoides contenían una carga genómica idéntica a la del padre, pero un 10% no. Se asemejaba, pero no era la misma, era como la de un hermano.

Barry Starr del Departamento de Genética de la Universidad de Stanford asegura a la página web IFLScience que muy probablemente en la gestación del padre del niño las células del Feto se fusionaran con las de un hermano que en un principio iba a ser gemelo, pero que finalmente se unió a la gestación del hombre. Y esas pequeñas células que se fusionaron han pervivido en el ADN del hombre, con una forma y una información diferente. 

Esa rareza ha hecho que el hombre desarrolle dos tipos de espermatozoides, unos que tienen su mismo ADN y otros, diferentes. Se da la casualidad que durante la fertilización solo tuvo éxito un espermatozoide, el que tenía la carga de ADN diferente.

Así que finalmente el padre del hijo del hombre es en realidad su hermano. Es decir, el niño tiene un padre-tío y un padre genético que jamás ha nacido.

FUENTE: LA INFERTILIDAD.ES