Consecuencias psicológicas de diagnóstico de infertilidad

María Peña Ramos 20/junio/2019

Consecuencias psicológicas asociadas diagnóstico de infertilidad

Ser diagnosticado con un problema de infertilidad, significa vivir una circunstancia con varias pérdidas, sobre todo las del control de diversos aspectos de la vida, de la continuidad genética y las de poder tener un hijo con el cónyuge, entre otros. Esto deriva en diversas consecuencias psicológicas, vividas de forma diferente por cada persona, pero que comparten algunas características.

En general, ser diagnosticado con una dificultad de tener hijos y lograr el embarazo natural genera desorden, tristeza, ansiedad, desesperanza, y confusión. Al igual que el estrés generado por los tratamientos de fertilidad y la presión de no conseguir el embarazo. Las consecuencias psicológicas del diagnóstico de fertilidad suelen ser más agudas en aquellas personas sin ninguna posibilidad de tener un hijo con su mismo origen genético.

Asimismo, según el coordinador del Grupo de Psicología de la Sociedad Española de Fertilidad, Agustín Moreno, la infertilidad también altera el equilibrio emocional de la pareja heterosexual, generando sentimientos de culpa entre ambos.

Esto ocurre, especialmente, en el miembro que ha sido detectado, que suele sentirse incapaz y señalado como el causante del problema. Su autoestima suele verse resentida (normalmente en forma de pérdida de masculinidad o feminidad) y sentir que se le está fallando a la pareja.

Hay situaciones que son bastante comunes y que pueden afectar a la salud emocional cuando la mujer intenta quedarse embarazada, pero que no ayudan a disminuir el malestar de la pareja. Por ejemplo, preguntas de conocidos como ¿Quién tiene la culpa de que no podáis tener hijos?

Esto, aunque seguramente no son preguntas malintencionadas, generan muchísimo daño. No aportan información ni ayuda. Independientemente del detectado, ambos tienen el problema y se han de buscar soluciones en lugar de culpables o inocentes.

Proceso emocionales tras dejar un tratamiento de reproducción asistida

Dmytro Zinkevych || Shutterstock

Aquel miembro sin el problema detectado suele experimentar periodos de enfado o rechazo hacia el otro. Incluso momentos de plantearse romper con la relación. Estos sentimientos están relacionados con la frustración y no suelen exteriorizarse. Suelen pensar que son “malas personas” por tenerlos. Es importante que los asuman y trabajen, por ejemplo, en terapia psicológica, pues es un malestar que puede confundirlas, siendo en la mayoría de casos algo pasajero.

También es frecuente en la pareja que aparezca remordimientos por no haber acudido antes al médico, pese a haber sospechado sobre la posibilidad de un problema. Son sentimientos normales y que tienen su explicación. El rechazar las visitas, suele ser bastante natural, pues solemos sentirnos “invulnerables” y pensar que a todos les puede pasar, excepto a uno mismo.

De acuerdo con las investigaciones de Stanton & Dunkel-Schetter (1991) las habilidades de afrontamiento de la pareja y su capacidad para reducir los síntomas psicológicos, predicen una disminución de las consecuencias físicas y emocionales residuales de los tratamientos de infertilidad. Esto es clave para la pareja, para saber hacia dónde dirigir los esfuerzos y no “quemarse” ante esta situación. Muchas parejas se unen más en este proceso. Les ayuda la comunicación y dirigir los esfuerzos hacia la misma dirección. Es relevante que se reflexione, en diferentes momentos del proceso, sobre la persona que se tiene al lado, qué significado tiene en su vida en las últimas etapas, no sólo en la faceta de “futuro padre o madre”. Por ejemplo, puede tener una baja reserva ovárica pero ser un apoyo fundamental en los momentos de crisis.

Si te sientes identificad@ con esta entrada, recuerda que existen psicólogos especializados en esta problemática. La psicología ante los intentos fallidos de la reproducción asistida puede ser una gran aliada para afrontar estas circunstancias que son comlicadas. Los psicólogos expertos en los problemas de fertilidad podemos ayudarte a canalizar estas emociones, comprendiéndolas y transformándolas. También podemos trabajar con la pareja, por ejemplo, ayudando a reestablecer la comunicación de calidad. Asimismo, también puedes apoyarte en asociaciones de personas con esta problemática como ASPROIN, en las que existen personas dispuestas a escuchar y ayudar a que esta etapa sea más llevadera. Además, de fomentar la búsqueda de soluciones y “no cerrarse puertas”, pues hay muchas maneras de ser padres.

Fuente: aría Peña Ramos  Psicóloga