Por mucho que apuntemos, nuestros disparos son cada vez menos cer teros. En los últimos 40 años, el recuento espermático del hombre occidental se ha reducido a la mitad. A pesar de todo, continuamos planteando la infertilidad como un problema estrictamente femenino. Ha llegado el momento de asumir responsabilidades y pillar el toro por los cuernos.
POR BRIAN FERRANDIZ
FOTOGRAFÍAS DE SHUN LEE

DIEGO Y SARA SE CONOCIERON EN 2010, CUANDO AMBOS SE ACERCABAN A los 40. Teniendo en cuenta que Sara creció siendo una groupie de los Hombres G y que su posesión más preciada de niña era una colección
de chinitos de la suerte, para cuando conoció a Diego su reloj biológico tenía más presión que el de la Puerta del Sol un 31 de diciembre.

Diego también tenía ganas por lo que, al año de conocerse, se pusieron manos a la obra. El problema es que pasaban los meses y allí no ocurría nada. Llegado el momento, visitaron una clínica de fertilidad. Una vez allí, lo primero que tuvieron que hacer fue contestar a una serie de preguntas que el médico les realizó con la finalidad de dar con alguna pista sobre la raíz del problema. Lo siguiente sería someterse a una serie de pruebas para ver si ambos eran fértiles. “Me pidieron una muestra de semen. Podía extraérmela en una salita de la clínica o desde la intimidad de mi hogar”, explica Diego. “El problema era que si lo hacía en casa no podía tardar más de media hora en llevarlo a la clínica. Y claro, con el tráfico de Madrid ya se sabe. Tuvo que ser la salita”. A las dos semanas volvieron a la clínica para que les dieran los resultados. Diego recibió una noticia que le dejaría helado: era estéril.

A pesar de que muchos ni siquiera se plantean la posibilidad de que el problema pueda ser suyo, la verdad es que la infertilidad está muy repartida entre hombres y mujeres. El doctor Ramón Aurell, director de la Unidad de
Reproducción Asistida del Hospital Quirón de Barcelona, explica que un 40% de la infertilidad es de causa masculina, un 40% de causa femenina y un 20% de causa mixta. “Es muy frecuente que los chicos vengan muy tranquilos
a hacerse un seminograma convencidos de que ellos no son la causa. Cuando averiguan que sí lo son, la frustración es enorme”, explica Aurell…

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