Embarazo y miedo a una segunda pérdida

By 20/09/2019Publicaciones

La OMS, incluyó la infertilidad en el grupo de enfermedades crónicas y reacciones emocionales. Esto es porque ser diagnosticado y tratado de infertilidad utilizando técnicas de reproducción asistida, es similar a otro tipo de situaciones de estrés mantenido, dado su componente crónico.

El grado de estrés de los pacientes con infertilidad suele aumentar cuando se intensifica y prolonga el tratamiento durante meses y los resultados son negativos (Cousineau & Domar, 2007).

El 54% de las parejas abandona el tratamiento con FIV, sin lograr el embarazo, antes de haber completado tres ciclos de tratamiento. El principal motivo es la carga psicológica que han de soportar (Olivius K et al., 2007). De todas las experiencias valoradas como más estresantes, la primera, según el 94% de los pacientes, es la pérdida del embarazo una vez logrado (Brandes et al., 2009).

Cuando se consigue un embarazo tras tratarse mediante técnicas reproductivas, las expectativas iniciales previas a los tratamientos, parecen cumplirse y las ilusiones renacen de nuevo. Es un momento vivido con una gran felicidad y optimismo, pensando que el deseado hijo por fin llegará pronto.  Cuando, desgraciadamente, el embarazo no finaliza porque la mujer sufre un aborto, la pareja vive un fuerte impacto emocional.

Ha de tenerse en cuenta que un aborto, en cualquier situación, es una fuerte reacción de duelo. Cuando se produce en parejas que han vivido la experiencia de los tratamientos, la manera de afrontar esta pérdida es todavía más dura.

Los abortos de repetición chocan con dos de los principales procesos de afrontamiento que tienen las parejas. Son, por una parte, las creencias de control, que son las creencias sobre la probabilidad de que determinadas acciones producirán el resultado esperado, y que tenemos cierta capacidad para realizar estas acciones.  Por otra parte, con el grado de autoeficacia percibida (Bandura, 1991).

En los abortos de repetición, las mujeres pueden sentir que no hay nada que puedan hacer, que nunca lograrán tener un bebe, sintiendo una enorme impotencia y frustración. De acuerdo con Guerra (2010), las mujeres en esta situación, suelen experimentar sentimientos de dolor, miedo, culpabilidad y confusión. Esta es todavía más dura en aquellas parejas que sufren abortos múltiples/recurrentes (Olivius K et al., 2007).

El impacto emocional se ve incrementado cuando la pareja o, la mujer que lleva el proceso en solitario, mantiene la situación en secreto. Estas personas no cuentan con apoyo social con los que puedan desahogarse o recibir cariño en esta dura situación. Su círculo cercano no entiende o desconocen el dolor que están experimentando.

Es recomendable en este tipo de casos un enfoque terapéutico integral, en el que se trabaje el área biológica, psicológica y social.

En el caso de la asistencia psicológica, se podría trabajar en la disminución del estrés relacionado con los problemas de infertilidad y en la vivencia del proceso de pérdida y en cerrar la etapa de manera saludable. Además, psicológicamente se puede apoyar a las pacientes en la finalización de la gestación, para que estén lo más estables posibles emocionalmente.

 

 

BIBLIOGRAFIA:

 

Brandes M et al. (2009) When and why do sub fertile couples discontinue their fertility care? A longitudinal cohort study in a secondary care sub fertility population. Human Reproduction.;24(12):3127-3135.

Cousineau T M & Domar A D. (2007) Psychological Impact of Infertility. Best Practice & Research Clinical Obstetrics and Gynaecology. 21(2):293-308.

Guerra, D. (2010). Factores psicológicos en el aborto recurrente. En V. Gimenez (ed.). Manual de intervención psicológica en reproducción asistida. Grupo de Interés de Psicología. Sociedad Española de Fertilidad. Barcelona: EdikaMed.

Olivius K et al. (2007) Cumulative probability of live birth after three in vitro fertilization/intracytoplasmic sperm injection cycles. Fertility & Sterility. 7(3):505-510.

FUENTE: María Peña, psicóloga sanitaria (ASPROIN).