La importancia de los amigos y familiares durante el tratamiento de fertilidad

By 09/12/2019Publicaciones

Ser diagnosticado de un problema de reproducción es una experiencia que conlleva una multitud de emociones negativas.
Para empezar, podemos enumerar las propiamente relacionadas con el duelo/pérdida, que suele significar para uno mismo, o tu pareja, este diagnóstico. Estas diferentes etapas son: la negación del problema, el enfado con los demás y/o con uno mismo, ira, negociación, depresión/tristeza y aceptación del problema. Cada una de estas etapas conlleva distintos tipos de pensamientos, sentimientos y formas de relacionarse con los demás. Es posible que en la mayor parte de las etapas de duelo, tú y/o tu pareja, tengáis ganas de mantener en secreto el diagnóstico y/o que estás recibiendo tratamiento de reproducción. Muchas veces influenciado por sentirse avergonzados o desconcertados. El riesgo que se corre es el del aislamiento de las personas que más pueden apoyarte y comprenderte.
Nuestro grupo de apoyo suelen ser familiares cercanos y amigos, pero quizás no sientas que ellos puedan comprender tu situación. Este pensamiento ocurre, especialmente, cuando con quienes nos gustaría hablar ya tienen formada una familia y “aparentemente” no han tenido ningún problema. Esta suposición es un tanto arriesgada, pues aunque alguien no haya padecido esta problemática, no significa que sea incapaz de comprenderte. Pues todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos luchado con todas nuestras fuerzas contra una situación en la que nos hemos sentido impotentes. El hecho de haber tenido estas sensaciones, no tanto la problemática, puede ayudar a que los demás nos comprendan y, a su vez, sentirnos comprendidos.
Además de para recibir apoyo y sentirse escuchados por los amigos y familiares, también pueden sernos de ayuda en nuestra relación de pareja. Es común que en este tipo de casos, surjan en la pareja desacuerdos que se magnifican, y los asuntos cotidianos suelen verse más importantes de lo que se han valorado anteriormente. El hecho de contar con más personas que compartan nuestra carga, puede ayudar a que la situación no sea tan estresante y difícil como puede llegar a ser.
También es frecuente que la pareja se comunique de manera monotemática, tratando el tema de forma repetida sin llegar a una solución. El hecho de recibir diferentes puntos de vista de otras personas, nos puede ayudar a reenfocar la situación, aunque, evidentemente, la decisión final se realice con la propia pareja.
Otro de los motivos que suele llevar a las personas a mantener en secreto la problemática, son los celos o envidia que se pueden sentir ante familias sin problemas de fertilidad. Es preciso aclarar, que, estos sentimientos son totalmente normales. Ya que, cuando se están poniendo ilusiones en un proyecto, que tarda más de lo esperado, es normal sentirla ante los demás en cierto grado. No obstante, cabe diferenciar entre la “envidia insana”, que es la que no ayuda a movilizar los esfuerzos hacia uno mismo, sino que despierta sentimientos negativos hacia los demás, como odio o rabia. Al contrario de la “envidia sana”, que muchas veces se transforma hacia odio o tristeza hacia nosotros mismos. Podemos sentirnos menos válidos que los demás, o percibirnos culpables por no habernos dado cuenta antes, por ser la persona diagnosticada, etc.
Es relevante aclarar que, aunque nuestro grupo social puede ser un apoyo importante, puede convertirse en molesto cuando realizan muchas preguntas sobre el tema o las realizan en momentos delicados. Por ello, no esta de más que se les solicite a nuestros allegados que no nos pregunten sobre el tema, a no ser que nosotros mismos les saquemos el tema.
Es importante pararnos y analizar los posibles pensamientos negativos y distorsionados que podamos tener. Estos pueden ser fruto del desgaste o malestar de la situación. Analizarlos de manera objetiva y racional, para que no nos limiten. Y apoyarnos en las personas que puedan comprendernos y ser aliados en nuestra lucha personal.

FUENTE MARIA PEÑA RAMOS PSICÓLOGA
maria.pena.ramos@gamil.com