El sexo y la infertilidad

By 07/05/2018Publicaciones

Bienvenidos. Mi nombre es María Peña, psicóloga sanitaria.

En esta entrada vamos a hablar, en líneas generales de la sexualidad en las parejas con dificultades de infertilidad. 

Los humanos somos la única especie que puede tomar decisiones acerca del sentido que da a su actividad sexual, y sobre si quiere tener o no descendencia.

La mayoría de las personas con problemas de infertilidad experimentan una crisis vital, enfrentándose a dificultades biológicas, psicológicas, sociales, económicas, éticas, religiosas y espirituales.

El significado que cada persona da a su sexualidad, puede transformarse tras el diagnóstico y tratamiento de infertilidad y dañar su funcionalidad:

Respecto a la función reproductiva, tras el diagnóstico se frustran las ideas e ilusiones individuales y de pareja. Tener un hijo pasa a ser la prioridad en la vida y las relaciones sexuales pasan a ser sinónimo de incapacidad. Quien ha recibido el diagnóstico puede sentirse defectuoso y disminuir su autoestima e imagen corporal. Además, pueden aparecer emociones negativas hacia uno mismo por no poder darle un hijo a la persona que más quiere.

 

Esto influye en la debilitación de la función de identidad de la sexualidad. Se verá más o menos alterada en función de los mitos o estereotipos que tenga la persona. Los hombres pueden creer que su virilidad ha disminuido, relacionando falsamente esterilidad con potencia sexual. Las mujeres pueden creer erróneamente que mujer es igual a madre, y tener sentimientos de perdida de feminidad.

Todo esto también explica la alteración en la función erótica de la sexualidad. Tener sexo se convierte en un trabajo. Existen cambios en el comportamiento sexual, dándose un ritmo más rápido, mecánico y dirigido a la penetración y la eyaculación. En un segundo plano quedan las posturas, los besos, las caricias, la variedad y el erotismo. Se pierde por completo el romanticismo. También la frecuencia sexual cambia, perdiendo la espontaneidad, incrementándose en los días de la ovulación y disminuyendo el resto de días del ciclo. No son extrañas las apariciones de disfunciones sexuales, como los problemas de erección o de orgasmo.

Por último, la función afectiva y comunicativa de la sexualidad también se altera. Pueden ocultarse molestias emocionales al otro, para causarle menos dolor y, junto con el rechazo de mantener relaciones sexuales, pueden darse interpretaciones falsas sobre la falta de deseo.

La alteración de todas estas funciones influye en la debilitación del vínculo de unión de la pareja y la aparición de estrés. Siendo factores de riesgo el tiempo de duración de la infertilidad y la repetición de tratamientos fallidos (Repokari, y cols 2007).

María Peña, psicóloga sanitaria

Maria.pena.ramos@gmail.com