Patrón emocional esperanza-pérdida

By 01/06/2016Publicaciones

Hola, soy María Peña, psicóloga sanitaria y colaboradora de Asproin.
Actualmente, millones de parejas de todo el mundo se encuentran en tratamientos de reproducción asistida buscando ser padres. En muchos casos, se tarda más de lo esperado, poniendo a prueba los cimientos más sólidos de cualquier persona y relación de pareja. Repercutiendo psicológicamente en mayor o menor medida, como hablé en mi anterior entrada.

En este post me gustaría hablaros de los cambios emocionales que suelen producirse cuando se realizan varios tratamientos seguidos de reproducción asistida con resultados negativos.
El conocimiento es poder, por lo que os puede ayudar a comprenderos a vosotros mismos (si estáis pasando por este proceso) o a comprender al que lo está experimentando (por ejemplo, si es vuestra pareja). Si os surge cualquier duda, no dudéis en consultarme.

En primer lugar, me gustaría resaltar que, aunque ambos miembros de la pareja estén implicados en el proceso de reproducción, en líneas generales, las mujeres que realizan el tratamiento suelen angustiarse más en este. Una razón es por experimentar la mayor parte de los procesos de diagnóstico y tratamiento. A esto se le suma que en la cultura occidental, se suele prestar mucha atención a la maternidad.
De acuerdo con autores como Mikesell, existe un patrón emocional de esperanza – pérdida, intensificado por los cambios hormonales. Este ciclo repetido varias veces suele influir en un mayor impacto negativo en distintos niveles. Por ejemplo, en la autoestima.

Se suele utilizar la metáfora de “la montaña rusa”, para explicar este patrón emocional:
Cuando se comienza un nuevo tratamiento, crecen las esperanzas del posible embarazo. Comienzan los pinchazos y los controles foliculares. En este momento, el estado de ánimo suele ser optimista, sintiéndose con energía y pensando que “esta vez sí”. Este buen ánimo, va en aumento, alcanzando el momento cumbre el día de la inseminación y durante los primeros días de la beta-espera.

Durante la espera de resultados, el estado de ánimo de las mujeres que están pasando por el tratamiento comienza a fluctuar. Es decir, el vagón de la montaña rusa desciende, siendo posible que os encontréis pesimistas, sin ganas de nada y, aumenten las discusiones con los demás. Cuando el vagón asciende, es decir, se suelen tener pensamientos más optimistas, relacionados con la esperanza de embarazo y una “salida del túnel”. Estos cambios anímicos pueden fluctuar muy rápidamente, pasando de uno a otro en cuestión de horas.
Otra característica de la beta espera es la del aumento de la atención sobre el propio cuerpo, buscando sensaciones congruentes con el embarazo o la próxima menstruación. Para obtener respuestas, muchas mujeres se realizan antes de tiempo pruebas caseras de embarazo. Esto no suele ser fiable, dándose casos tanto de falsos positivos, como de falsos negativos.
El día del resultado de la beta, suele ser un torbellino de emociones, todavía más intensificado que los días previos. Si se obtiene el resultado positivo, la alegría suele venir acompañada de una enorme sensación de pánico de “que no sea real” o a una pérdida futura de embarazo.
Por otro lado, cuando el resultado es negativo o ha aparecido la menstruación los días previos, se suele experimentar una profunda decepción. Muchas veces se intenta suprimir la tristeza haciendo planes para el próximo ciclo, sin dejarse tiempo de recuperación psicológica para asimilar qué está ocurriendo y tomar medidas.

Una posible actuación para que el ciclo de esperanza-pérdida no resulte tan devastador es pedir ayuda psicológica de un profesional. Los psicólogos podemos ser útiles en estos momentos, ofreciendo diferentes estrategias para cada caso y en cada momento del proceso.

María Peña Ramos, Psicóloga Sanitaria.
Contacto: maria.pena.ramos@gmail.com

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