Repercusiones psicológicas en dificultades de concepción

By 25/05/2016Publicaciones

Soy María Peña, psicóloga sanitaria y colaboradora de ASPROIN.
Muchas personas que están atravesando por el proceso de querer tener un hijo y no conseguirlo, me explican que se sienten ansiosas, deprimidas y que tienen pensamientos diferentes a los que solían experimentar antes de comenzar. Esto es bastante común y suele tener explicaciones multicausales. Aunque es bastante frecuente sentirse así, suele haber una tendencia general a querer ocultar cómo se sienten, como si fuese algo “raro” pasar por una mala racha. Por ello, me gustaría transmitiros información científica y datos reales acerca de algunas repercusiones psicológicas que pueden tener las dificultades para concebir un hijo y las técnicas de reproducción asistida. Cualquier duda que os surja, no dudéis en contactar conmigo.
Lo cierto es que muchas parejas o mujeres solas, comienzan los tratamientos de reproducción asistida pensando que con toda probabilidad van a conseguir ser padres o madres pronto. Por suerte, muchas personas consiguen serlo a la primera o a la segunda, pero otras no. Y es que en la concepción juegan muchos factores, y necesariamente no tiene porqué producirse el tan deseado embarazo. Esta experiencia se convierte en larga y costosa, y emocionalmente va agotando a las personas.
Por una parte, están las técnicas de fertilidad, que, en sí mismas, suelen considerarse intrusivas y dolorosas, aunque necesariamente no tienen porqué serlo. Además, suelen estar acompañadas de angustia, incertidumbre por el diagnóstico, por las decisiones que hay que tomar relacionadas con el tratamiento (por ejemplo, tiempo y dinero), así como expectativas familiares y sociales frustradas.
Por otra parte, cuando el proceso se alarga, suelen producirse repercusiones en el bienestar psicológico y en la calidad de vida de las personas, experimentando estados de tensión prolongados. Las principales dificultades psicopatológicas que aparecen, están relacionadas con desajustes emocionales, siendo los más frecuentes los cuadros depresivos, los trastornos de ansiedad y los problemas de sueño.
Respecto al estrés, muchas de las mujeres que realizan tratamientos de fertilidad sufren niveles muy altos. Hay estudios, como el realizado por el departamento de epidemiología reproductiva de Ohio State University, que relacionan un nivel alto de estrés como uno de los motivos por los que la FIV no obtiene los resultados esperados. Se afirma que la carga que supone el estrés provoca el bloqueo, inhibición y/o alteraciones psicofisiolóficas. Se modifican hormonas que interfieren en la producción de los óvulos, lo cual, aumenta las posibilidades de que el organismo rechace al embrión y se dé una menor tasa de embarazo en mujeres fértiles. Evidentemente, si estos datos son ciertos, sería un factor más entre muchos otros.
Afortunadamente, contamos con un excelente amortiguador, que es la relajación. Puede aprenderse e incorporarse en la vida de las personas con dificultades de infertilidad. Esto puede suponer una herramienta de calma, y útil para la adquisición de conciencia de los conflictos internos y el desarrollo de la contención.
Respecto a las relaciones de pareja, también suelen verse afectadas. La infertilidad es una tensión importante en la vida, lo cual afecta a la salud psicológica de ambos miembros, repercutiendo en la calidad de vida de la relación, al temor de una posible ruptura, disminución de la intimidad y aumento de la desesperación, la irritabilidad y los trastornos sexuales. No obstante, las habilidades de afrontamiento de la pareja y su capacidad para reducir los síntomas psicológicos, suelen predecir una disminución de las consecuencias físicas y emocionales residuales de los tratamientos de infertilidad.
Cabe decir que un gran número de personas no presentan estas alteraciones psicológicas de manera significativa. Suelen haber variables comunes en aquellas personas con menor calidad de vida. Por ejemplo, el tipo de técnica de reproducción y el número de ciclos.
Muchas personas han pasado por esta experiencia tan dura y han conseguido crecer y mejorar su capacidad de superación. Además, los seres humanos contamos con importantes recursos de adaptación y apoyo externo que puede ayudarnos a superar nuestros peores momentos.
Por último, la figura del psicólogo especializado en estos temas es fundamental cuando aparecen estas dificultades psicológicas que afectan a la calidad de vida. Podemos ser de ayuda para apoyar en estos casos ofreciendo información y recursos personalizados que pueden ser útiles para llevar el proceso de la mejor forma posible. Por ejemplo, explicaciones de relajación, reestructuración cognitiva y apoyo psicológico. Además, también podemos ser intermediarios en posibles dificultades de las relaciones de pareja.
María Peña, psicóloga sanitaria
Contacto: maria.pena.ramos@gmail.com

Join the discussion One Comment